lunes, 10 de febrero de 2014

Y de pronto te despiertas. Dejas tus miedos! Abandonas todo, te lanzas; ganas, pierdes; lo ensayas bien, lo haces mal; te quedas en el vacío, y aquel vacío repentinamente se vuelve a llenar. Finalmente descubres (o recuerdas) que lo único que puede llenarlo todo es el vacío; pero el verdadero vacío real es lo no dual. Y lo difícil no es saberlo u entenderlo, sino tenerlo presente.

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